plano de la casa de Samsa,

plano de la casa de Gregor Samsa, por Nabokov

jueves, 13 de diciembre de 2007

Tejado portátil-C.Blázquez/Dibujo de Miguel Sánchez

Imagen: Miguel Sánchez, El misterio trino de la generatriz zurda


Iba la tarde caminando sóla, pero su luz era ecuménica,expansiva e infiltrada en todas las fachadas, y táctil como un tirón de pelo para que girara la cabeza por aquí y por allá, mas yo no lo hacía,y lamento ahora ese desperdicio de instantes, de planos desperfectos abrumadoramente cálidos. Yo seguía pensando en el mensaje, mandato casi, recibido la noche anterior, espesa fue la noche.
¿Por qué tenía que empezar a hacer una casa por el tejado, por qué se me tenía que hacer pensar en eso? Qué así basta, que así con un tejado se recorre el mundo, que fuera muros, fuera las ventanas, fuera las puertas, con un tejado basta. Y, sí, oía a las palomas celebrar esa idea, pero yo pedía unas alas, por lo menos unas alas, incluso a cambio de mis manos, con las alas puedo sujetar el tejado, pero no se me daban instrucciones, sólo que me sentara a escribir como hacer una casa empezando por el tejado, viendo las ventajas que supone que los paramentos se dejen para el final si es que place el ámbito delimitado bajo el techo, si place se toma tierra, literalmente se toma la tierra y se excavan los cimientos, se afirma la estructura, y se hace inmueble.
Tan mueble yo, ese método era idóneo para mí. Había llegado a imaginar un tejado plegable, casi de bolsillo (cabría seguro en el marsupio de un canguro adulto),a pesar de tener muy presente el cuento de los tres cerditos,con dos puerquitos disolutos devorados por el lobo, lo dí por bueno y útil; en esto que llego a la calle Maldonado donde varias ambulancias y coches de bomberos y policía apenas dejaban atravesar. Una barrendera fumaba nerviosa y relataba que unos albañiles habían caído al suelo. Me alejé sin la tarde, ahí se acabó la tarde, sin tejado, sin tuétano, pisando cada baldosa con fruición, ampliándola como si la viera con microscopio electrónico, tal y como la verían,cada uno a la suya, los que se habían estrellado contra ellas. Ahora voy a empezar el primer capítulo del método para construir una casa empezando por el tejado. Como dije está pergeñado el techo plegable, y con él abierto sobre mí, sigo danzando, haciendo pruebas de su liviandad,de su eficacia; no es un paraguas ni algo parecido, porque con las alas no se puede sujetar un paraguas, sino que es otra necesidad la que le dará su forma, ya se sabe que los tejados están en función del clima de la zona, y es precisamente la multitud de zonas para lo que deben servir, entre otros aspectos, su dificultad. La forma variará, mas lo que cubren variará más aún, y esa es la máyor dificultad que puede encomendarse a un techo. (Continuará, confinará)

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